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Racing Club de Ferrol. 1982 – 1983

Racing Club de Ferrol. 1982 – 1983

Fútbol

Equipo: Racing Club de Ferrol.
Temporada: 1982-1983
Localidad: Coruña,A-Ferrol
Jugadores: Botana, Guti, Mouriz, Rivas, Vicente y Juan Carlos. Javi, Josu-Samuel, Cayetano, Miguelín y Camilo Casal.
Texto:

Estadio Manuel Rivera. 2da División B. 9no puesto en la clasificación. Entrenador José Antonio Saro Palleiro. Presidente Vicente Bastida de la Calle.

Autor Buyo Ver listado Ref:70373
Equipo:
Racing Club de Ferrol.
Temporada:
1982-1983
Localidad:
Coruña,A-Ferrol
Jugadores:
Botana, Guti, Mouriz, Rivas, Vicente y Juan Carlos. Javi, Josu-Samuel, Cayetano, Miguelín y Camilo Casal.
Texto:

Estadio Manuel Rivera. 2da División B. 9no puesto en la clasificación. Entrenador José Antonio Saro Palleiro. Presidente Vicente Bastida de la Calle.

Autor:
Buyo Ver listado Ref:70373
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1 respuesta a «Racing Club de Ferrol. 1982 – 1983»

Esta es la Biografía Deportiva, más íntima, personal y emotiva (hecha a un afamado futbolista Departamental) la de Camilo Casal, del que se puede afirmar de manera rotunda y sin adular que fue uno de esos jugadores, dotado de un don especial (de esencia pura) de los que surgen de vez en cuando, de los que nacen (como se suele decir) con estrella, predestinado a ser alguien (un figura) hacer algo importante y dejar huella, pues lo tenía casi todo (de su parte) para triunfar. Aquí recalcar que el destino no se lo puso nada fácil, pues por diversas causas, factores (cómo el azar y la frágil fortuna) y una extraña tesitura, lograron ponerlo en un brete (al inicio de su carrera deportiva) pero este, tirando de esfuerzo, personalidad, determinación e inventiva, pudo salir del embrollo, solventando la situación (y a la vez) hacerse más fuerte, sin que este tropiezo le impidiera seguir con su desarrollo. Recordar para terminar que si bien no logró llegar a lo que (se supone) pudiera haber sido, apuntar (y esto opina quien expone) que lo conseguido está sólo al alcance de los elegidos, por lo que lo convierte (y aquí extrapolo) en todo un referente (admirado por todos) y en un verdadero ídolo. Los inicios balompédicos de Antonio Camilo Casal Fernández (en realidad) no tuvieron nada de especial, de hecho fueron más bien clásicos, lo normal (tal vez) para la época y contarlo como fue es lo que toca. El lugar de reunión (a modo de local social) que tenían, era el “Bar de Fina” (la madre de Nando, el ídolo del barrio) en la esquina calle Manuel Belando, dónde se organizaban (y elegían) los equipos (entre niños y chicos de 10 a 20 años) y un poco más arriba, enlazaban con la calle Caballo Blanco y en un campo anexo a la vía ferroviaria, se realizaba la criba, se competía y se jugaba a todo tipo de juegos con la pelota, cuando no se montaba el típico partidillo de Liga Pirata. Nuestro protagonista va cumpliendo años (14 a la vista) y está en edad de federarse y lo hace (sin demorarse) donde ya lo han hecho antes otros compañeros y este equipo (de los punteros en la Ría) es la Sociedad Deportiva Barallobre. Aquí destacar que el artífice (quién maniobre) para que salieran (de la zona del Ensanche B) varios jugadores con rumbo al municipio de Fene, sería el entrenador Eduardo Barajas (pues le conviene) el cual encontraría un filón (a modo de ventajas) en estos niños-chicos que nutrirían al equipo y que años más tarde, también acabarían vistiendo la camiseta del Racing de Ferrol o la del Ferrol Atlético, como lo fueron los míticos Martínez, Camilo, Fernando (el Uruguayo) y Carlos Leira. En las temp 76-77 y 77-78 infantil en la Sociedad Deportiva Barallobre, Antonio Camilo, extremo izquierdo (una posición a día de hoy para el recuerdo) destacaria como un buen pupilo (atrevido, entregado y disciplinado) feliz y contento, disfrutando de todo lo que le estaba sucediendo (viajes pagos en autobús para ir a los entrenamientos, la coca-cola y el bocadillo para despues de los partidos) y que muy pronto gozaría de las mieles de la gloria, al no encontrar rival (en la Liga) que les hiciese frente y contar los encuentros por victorias (casi siempre). La etapa de juveniles en la Sociedad Deportiva Barallobre sería muy breve pues salvo el primer año (la temp 78-79) que la empezaría con el “B” (los noveles) las otras dos, las temp 79-80 y 80-81 las jugaría con el equipo de la Liga de Modestos en la Regional Preferente, una categoría (de aquella) de un alto nivel y muy exigente, en la que el niño-chico Casal Fernández tendría que madurar y espabilar aceleradamente y tener que trabajar duramente para ganarse el puesto, competir e intentar ser más influyente y (por ende) hacer algo importante. En esta categoría también lograría sobresalir e iría ganándose (a pulso) un renombre y el muchacho (a la par) coger impulso e ir haciendose un hombre y adquirir conciencia de que lo que más le gustaría ser en la vida es, futbolista profesional. Comentar (por igual) que de aquella empezaría a cobrar un pequeño sueldo que como buen chaval (de origen humilde) entregaría íntegramente para ayudar en casa y que (además) los fines de semana, se desplazaría al barrio de Caranza, dónde allí encontraría el entorno ideal, necesario y compatible (para poder cumplir con su objetivo) distanciándose de su círculo (y de amigos para evitar tentaciones) descansando y reponiendo fuerzas “con las ricas comidas caseras de su tía Francisca” que unido al vínculo del calor familiar, le proporcionarían la energía suficiente para poder rendir (a tope) en el campo al día siguiente. Un ejemplo de su ambición “sabía que la única forma de salir adelante era cuidándome y vivir para y por el fútbol”. La determinación, su convencimento e inmediatez por conseguir cuanto antes su deseo, llevaron a C.Fernandez hasta Asturias (en concreto) a las instalaciones del Mareo, dónde realizaría una prueba para el Real Sporting de Gijón qué consistiría en un par de partidillos de entrenamiento que enfrentaría a jugadores del segundo equipo (Sportinguista) contra un rival, pero su actuación no llamaría la atención (del ojeador y analista) y la corazonada (el escarceo) se quedaría en nada. Aquí destacable la actuación y actitud de un club noble y respetable, como lo fue la Sociedad Deportiva Barallobre que en ningún momento dificultó (o impidió) ninguna acción (virtud universal) que entorpeciese o fuese en contra de los intereses de nuestro personaje principal, es más (de hecho) colaboraría y lo haría de manera altruista (satisfecho). La suerte pende de un hilo y a Camilo, el destino futbolístico (en este caso) le echaría una mano, en forma de ley (bienvista) que condicionaría la categoría (de paso) pues la R.F.E.F para promocionar la cantera (muy práctico) obligaría a los clubes de la Segunda División B (ufano) a incluir en el equipo (y adquiera) en su once inicial, a un mínimo de 2 jugadores menores de 21 años y esto, unido al gran apoyo de unos buenos directivos y generosos empresarios (Ferrolanos y Racinguistas) los José M.Vidal y Julio Martínez “Restaurante O Parrulo” le marcarían el camino (intuyo) a Casal Fernández. A partir de aquí empezaría su verdadera singladura, con 18 años, ficharía por el Racing Club de Ferrol, la temp 81-82, en la 2da División B y nada más llegar, tendría que lidiar con la pura realidad. La categoría (peliaguda) es muy física y la complexión del chico “alto, espigado y delgado” para el cuerpo técnico, no es el apropiado, por lo que le propondrían y recomendarían realizar tanto un trabajo físico específico, como un estricto régimen nutricional (“O Parrulo” aquí tendría trato directo y personal) para que gane cuerpo y músculo, consiguiéndolo (eso sí) con mucho sacrificio (gajes del oficio) y cerrar el círculo. Para Antonio Camilo, esto no sería ningún contratiempo (es simplemente un complemento) pues hace ya tiempo que tiene (entre ceja y ceja) alcanzar un gran propósito, por lo que decide que este es el momento (culminante) de sacar todo (lo innato) el talento y para ello, desde un principio, tendría que dejar bien claro que él, es un jugador distinto y lo acabaría logrando, haciendo de sus diabluras en el campo, en forma de controles, pausas, amagos, desbordes y salidas explosivas (puro instinto) que harían las delicias de los más apasionados (y entusiasmados) aficionados. El muchacho no va ha dejar escapar esta gran oportunidad (es un buen escaparate) así que se aplicará y esforzará (por intentarlo que no quede) y como acicate, tendrá la ilusión (y la pasión) de hacerlo tan bien como pueda, para terminar jugandolo prácticamente casi todo (con humildad) de forma (brillante) estelar, haciendo de esta (la que precede) una campaña impactante (espectacular). Para el recuerdo quedaran los largos y añorados desplazamientos en autobús, visionando películas en cintas de VHS y sus primeros 5 goles en la categoría. En la temp 82-83 con el Racing Club de Ferrol en la 2da División B, con 19 años, sabedor de que hay equipos superiores que están tras él, subiría el nivel y este en el campo recurriría a sus mejores armas, la genialidad y la improvisación, para llamar algo más la atención, hasta que el Club, en Febrero de 1983, decidiría que ya era hora de traspasarlo, dejando en 6 goles (hasta la fecha) su aportación anotadora. El chico vive en una nube, está a un paso de poder cumplir su sueño, pero (a la vez) se descubre en un limbo, al estar pez (inexperto) en temas tan delicados como son los administrativos (nada extraño) no quiere ser un estorbo (no hay motivos) y esto unido al hecho de carecer de gestor, asesor o un agente intermediario, le llevaría confiado a delegar en los demás (temerario) los temas clave (los personales) por cierto nada recomendable. Aquí “enredos de despachos” dos grandes del fútbol, uno de la 2da División, el Real Club Celta de Vigo y otro de la 1ra División, el Atlético de Madrid (del mítico Luis Aragonés) estarían interesados en su contratación y para hacerse con sus servicios, tendrían que llegar hasta los tribunales deportivos, siendo el Celta el que se haría con los derechos federativos. Al margen de está complicada situación, al muchacho le tocaría hacer (cuentas) la prestación del servicio militar obligatorio de aquella (mientras) y una vez jurado bandera, desplazarse a Madrid (por ella) pues allí tendría su destino y mientras tanto (esperar y aceptar su signo) entrenando en el (hoy extinto) Vicente Calderón. En Enero del 1984 (11 meses despues) a esta compleja situación se le daría solución, pues se tendría que incorporar a la disciplina del Real Club Celta de Vigo, firmando (en particular) su primer contrato profesional, para tener que ir adaptándose al equipo rápidamente (y a la vez impresionar) en una categoría (que aún no domina) y en la que acabaría jugando sus 12 primeros partidos y en la que tambien marcaría su primer gol (de maravilla) gracias a una agradable acogida y al buen ambiente en la plantilla. En la temp 84-85, con el Real Club Celta de Vigo, en la 2da División, Camilo Casal con 21 años, sabe (lo tiene muy claro) que para empezar con buen pié, fundamentalmente hay que estar bien preparado, centrado, ilusionado y mentalizado y aquí (reparo) hacer hincapié en que se volcaría cómo lo haría un buen profesional (en un principio) para resarcirse por el daño y tiempo perdido (de su excesivo castigo) y por otra parte, poder limpiar su imagen y lo acabaría cumpliendo (con amplio margen) demostrando su profesionalismo y compromiso (tanto dentro como fuera del campo) y dejar bien claro que con él, no se equivocarían. Su esfuerzo (al final) se vería recompensado (colectivamente con un ascenso) convirtiéndose en una pieza clave y destacable (con lo pasado casi olvidado) y en la que de por sí (concretamente) colaboraría con 5 goles. En el Real Club Celta de Vigo, temp 85-86 (con 22 años) debutaría en la 1ra División y lo haría (con gran emoción) en el Estadio de Atocha (San Sebastián) Guipúzcoa, en un día muy especial “el sueño que tuvo de chaval se haría realidad”. Camilo, hecho hombre y mucho más tranquilo (pues está donde quería) no podrá relajarse, ya que la categoría es muy exigente, por lo que le tocaría poner algo más de su parte (es consciente) y lo haría con mucho arte, explotando su característico estilo, una mezcla de “versatilidad, desequilibrio, creatividad” e ir ampliando y mejorando su repertorio futbolístico (físico, técnico, táctico) y en la que realizaría una campaña (muy buena) casi completa (individualmente) especialmente participativo (combativo) y como anécdota decir que se estrenaría como goleador (en el Sánchez Pizjuán, Sevilla) dejando en dos goles su aportación y destacando en la faceta de asistencias. La gran decepción de esta temporada vendria en el aspecto colectivo, la alegría no llegaría a ser plena, pues se acabaría descendiendo (una pena). En la temp 86-87 con el Real Club Celta de Vigo en la 2da División, el Estadio de Balaidos (su aficion) sería testigo de la mejor versión de nuestro (amigo) Camilo Casal (23 años) el cual tendría en mente una gran obsesión, la de volver a disfrutar de la gloria en la 1ra División. Prosigo, comentar que él mismo se obligaría y exigiría para intentar alcanzar su grado máximo de perfeccion (futbolistica) acompañandolo de un alto rendimiento (en todos los aspectos) y en la que el chico conseguiría unos datos fantásticos con sus 34 partidos jugados y 6 goles marcados, su tope máximo en esta categoría. Este enorme esfuerzo tendría su recompensa, pues a estos formidables números personales habría que sumar (de manera extensa) también los colectivos y así (uniforme) recompensados con el ansiado premio del ascenso . En las temp 87-88 y 88-89 con el Real Club Celta de Vigo en la 1ra División Antonio Camilo Casal Fernández jugaría (en ambas) de manera similar y muy regular, con un notable rendimiento (contrastado) siendo ya un futbolista consolidado, respetado e importante, aportando al equipo (un extra) experiencia y reconocimiento (de forma maestra) para seguir dando un buen nivel, marcando sus 4 goles en la primera (temporada) y 1 en la segunda y dejando al equipo en 7mo y 8vo puesto en la clasificación. Después de casi 6 temporadas consecutivas, efectivas e inolvidables, decidiría que ya era hora de ir cerrando un ciclo y empezar una nueva etapa (de posibles) en definitiva, ampliando su carrera deportiva. En la temp 89-90 Camilo (26 años) ficharía por el Club Atlético Osasuna de la 1ra Division, con la ilusión de enfrentarse a nuevos retos (sin descuidos) con sus correspondientes desafíos en los que se alternarían buenos y mágicos momentos (muy positivos) y cabe mencionar que (en el Estadio El Sadar) dejaría éstos números 25 partidos, 2 goles y el 7mo puesto en la clasificación. En la siguiente, la temp 90-91, con el Club Atlético Osasuna, la situación daría un vuelco, la inoportuna fortuna haría acto de presencia, todo sería diferente, dejando de contar con él (en esencia) directamente, lo que implicaría que no habría posibilidad alguna (un fiasco) esa sería la tónica de principio a fin, sin derecho a poder demostrar su valía, llegando a la conclusión de que la mejor opción (por lógica) sería la de dar por terminado su periodo Pamplonica. En la temp 91-92 con el Albacete Balompie (el llamado queso mecánico) de la 1ra División, Casal Fernández (28 años) al filo de la madurez deportiva (práctico y confiado) en un equipo recien ascendido (su primera vez) se enfrentaría a un nuevo dilema (el sistema). Este equipo es el logro de un entrenador (Benito Floro) con nuevos conceptos y métodos deportivos (donde primarían la estrategia y el aspecto psicológico) para la época y en el que en un principio entraría en los planes (nuestro protagonista) para luego ir desvaneciendose, por lo que lo relegarían a puestos secundarios y obligarían a pasar inadvertido (en el Estadio Carlos Belmonte) e impotente hacerle frente. La temporada avanza y aunque Camilo no pierde la esperanza, el desgaste de tantos años compitiendo unido a la desconfianza, terminaría por convencerse de que lo mejor es concluir aquí su periplo en la máxima categoría. La nostalgia (morriña) lo atrapa y le pide volver a su tierra (Galicia) y elige a la Sociedad Deportiva Compostela de la 2da División, la temp 92-93, con el mítico entrenador Fernando Santos al frente, con el que tampoco llegaría a encajar (impotente), dejando una única temporada testimonialmente (en el Estadio de San Lázaro) y de la que si uno escudriña, se puede extraer y aprender mucho (dejar claro) aunque la situación no se pueda remediar. El regreso del hijo pródigo, en la temp 93-94 (con 30 años) al Club que lo catapultó a la Fama, el Racing de Ferrol en la 2da División B, se gestó al hacerle saber de un nuevo (y a la vez viejo) proyecto ambicioso de ascenso inmediato y consolidación en la 2da División, aceptando este el reto, pero (en este caso) con un bagaje lleno de experiencias y veteranía (a sabiendas que segundas partes casi nunca son buenas) pero sintiendose profeta en su tierra. Apenas comenzada la temporada, iría disipando dudas (por si acaso) por lo que dejaría bien claro que no vendría de paseo ni de paso, sino más bien con genuinas (y renovadas) ganas, a las que se aferraría y que serían muy especiales, parecidas a las que tuvo cuando empezó todo hace ya unos 10 años, por lo que se implicaría (y aplicaría) en el campo jugando bastante y aportando 3 goles y en la que tendría en mente (y siempre presente) el deseo de volver a triunfar y poder ayudar al equipo a alcanzar la categoría que se merece. La temp 94-95 la empezaría con el Racing Club de Ferrol en la 2da División B, pero ciertos temas y cambios de última hora lo obligarían a replantearse su situación, por lo que unilateralmente en Octubre decidiria cambiar de aires, seguir su propio rumbo (aportando 1 gol antes de marchar) e ir apliando mundo, optando por el sur de España, al elegir al Club Polideportivo Almería la temp 94-95 de la 2da División B, de forma aparentemente extraña pero su propósito escondia otro fin, la intención de reconducir su vida, sin olvidarse de su pasión, siendo este el último equipo en el que jugaría, aportandole un plus de veterania y marcando (a la postre) sus 2 últimos goles, terminando aquí una tremenda, extensa, estupenda e intensa trayectoria deportiva tal y como la conocemos con sus correspondientes roles. Una vez finalizada esta etapa, Antonio Camilo Casal Fernández, toma con determinación (en ese mismo instante) la decisión más importante de su vida y está, no es otra que el comienzo de su otro gran proyecto. Para empezar decide cambiar de continente y se marcha (de súbito) a USA, a la ciudad de Seattle (Estado de Washington) elige una variante de su deporte favorito y juega al Fútbol Idoor con los Seadogs (temp 95-96 y 96-97) y tambien logra renovarse y reinventarse pues ingresa en la Universidad para formarse en tecnología de la información (Microsoft) que a día de hoy es a lo que se dedica, por lo que se podría decir aquello de que ha título personal a hecho realidad el American Dream y dar así por fin (por concluida) su carrera deportiva.

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